Señales frecuentes (orientativas)
- Irritabilidad o enojo frecuente
- Aislamiento, menos interés por amigos o actividades
- Baja motivación y dificultad para “arrancar”
- Cambios de sueño (insomnio o dormir demasiado)
- Cambios de apetito
- Quejas físicas recurrentes (dolores, cansancio)
- Caída en rendimiento escolar o ausentismo
Nota: si hay señales de riesgo (ideas de hacerse daño), es importante buscar apoyo inmediato con servicios de emergencia de tu localidad.
Qué se trabaja en terapia
Se clarifican detonantes, se fortalecen habilidades de regulación emocional, se ajustan pensamientos autocríticos, se reestructura rutina y hábitos (sueño, activación), y se coordina con familia/escuela cuando conviene.
